Lo que no aprendí - Margarita García Robayo

La memoria familiar como elemento de choque
Lo que no aprendí / Margarita García Robayo



Catalina tiene once años y vive junto a sus tres hermanos, su madre y su padre en la Cartagena de los ´90. En una voz y una narración típica de su edad nos cuenta aquellos días – durante las vacaciones escolares- en los cuáles descubrió que su padre -un reconocido abogado ya retirado- tenía ciertos poderes mentales a través de los cuales podía curar a las personas. Una historia que comienza con cierta fascinación hacia esa característica paterna y la posibilidad de ser Catalina su heredera, terminará con la frustración y enojo de ese hombre hacia una niña que finalmente no alcanzó el nivel de perfección indispensable para tamaña responsabilidad, y enfría una relación que aspiraba a ser profunda e indisoluble.

Podría decir varias cosas de esta novela, voy a decir varias cosas de esta novela, pero la más importante es la recomendación que la lean. No deberían perderse esta historia que combina la fascinación de una niña tanto por su padre como por varias personas que aparecen en su vida y que parecen fuera de lo terrenal, como el desprecio y el enojo hacia aquellos que son simples mortales y que no poseen nada especial a sus ojos. Unos ojos que comienzan a descubrir el mundo.

Margarita Garcia Robayo
Margarita Garcia Robayo

Margarita García Robayo cuenta que la idea de esta novela surgió al volver a Colombia desde la Buenos Aires que hoy habita cuando falleció su padre, cuando, durante esos días posteriores, se dio cuenta de que sus recuerdos y los del resto de la familia con respecto a ese hombre recién fallecido no coincidían. Necesitaba poner en palabras sus propios recuerdos para recrear un padre que parecía haber sido otro que el de sus hermanos, muy diferente a ese hombre que compartió la vida con su madre.

Esta es una novela donde la memoria es un personaje más, que se relaciona con cada uno de los demás personajes de maneras diferentes, íntimas e individuales. Es una novela sobre la memoria familiar, sobre su construcción y las diferencias de las versiones de cada miembro sobre cada hecho vivido y compartido. García Robayo también destaca en su texto la importancia y el peso que tiene el silencio, ese lugar esencial que ocupa en toda familia. Las historias familiares están llenas de secretos, de cosas no dichas, llenas de sugerencias que tienen, en muchos casos, más peso que lo explícito. Y en este no dicho de esta familia colombiana surge la madre como el gran personaje generador de silencios y que se erige como la guardiana de ese secreto familiar -los poderes del padre- que es, en realidad, un secreto a voces.

Este texto está construido a partir de una prosa que podríamos definir como una escritura realista y contemporánea, rayando la autoficción a partir de un proceso de instrospección, de uso de sus propios recuerdos para escribir una novela autorreferencial que bien podría ser la historia de cualquier familia.

“Lo que no aprendí” (Malpaso/2014) está compuesta por dos partes: la primera es la narración de esta niña que nos cuenta sus vacaciones, y en cuyo final Catalina ha crecido lo que se hace evidente no sólo en su declaración de que ya tiene quince años, sino también en la forma de narrar. Han crecido tanto la protagonista como la narradora, su prosa cambia se vuelve más seria y hasta calculada, eliminando la verborragia infantil.

La segunda parte del libro no es ficción, ni siquiera autoficción, es la propia autora quien nos cuenta cómo surgió este libro, dónde estaba cuando recibió la noticia de la muerte de su padre, y lo que sintió en carne propia tanto durante su estadía en Cartagena como a su regreso a Buenos Aires. En esta parte hace una lectura sobre la memoria familiar, sobre la complejidad de las construcciones de esta memoria familiar y de como se han convertido en un tema recurrente en la literatura. Cómo estas historias se vuelven una construcción literaria.



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Soledad Hessel.Editora/Redactora de trenINSOMNE. Periodista. Siempre supo que las palabras eran lo suyo. Escribe y lee desde que recuerda y tiene una pasión por los libros como objetos de culto. Co-conductora del programa radial "Nunca se sabe" por radio La Desterrada. Columnista de literatura y cultura en medios gráficos y radiales. Fue corresponsal del diario La voz de Santa Cruz y de la Revista En acción de La Plata en la Ciudad de Córdoba. Además, fue miembro del Comité de Redacción y Editora del Boletín de Divulgación Científica de la Universidad Nacional de Córdoba. Notas de Soledad