Primer tren

Primer tren



Podríamos decir que este tren partió el tres de abril de 2016, día en el cual publicamos la primera nota en la web, pero en realidad viene construyéndose y preparándose para comenzar su viaje desde hace años. Muchos años.

Su inicio fue muy anterior a que surgiera la idea de esta revista. También fue anterior a mi decisión de ser periodista y posteriormente especializarme en periodismo cultural, y podemos seguir remontándonos en el tiempo, buscando los orígenes en mi primer encuentro con los libros. No sé cuándo fue, pero puedo asegurar que sucedió hace muchos años, mis primeros recuerdos con libros me tienen relacionándome con ellos como con un gran amigo no con un desconocido, por lo que mi primer encuentro ocurrió, con seguridad, cuando era muy chica.

Un gran libro de cuentos de color rojo que aún conservo y he leído a mis hijos es el protagonista de ese primer recuerdo. Y la voz de mi madre leyéndome alguna de las historias que me fascinaban y que seguramente pedí una y otra vez.

La gran biblioteca de mi abuelo también es parte de los recuerdos que van apareciendo. Inmensos estantes de madera, con dobles y hasta triples hileras de libros. Mi pequeña mano perdiéndose en el fondo buscando tesoros de letras.

Los libros de mi madre que lo invaden todo. Estanterías, escritorios, mesas de luz, banquetas. No hay lugar en su casa que se libre de esta invasión, maravillosa invasión de hojas e historias.

Los primeros libros de la adolescencia. Mujercitas y la obra completa de Alcott, con mujeres pequeñas, hombres jóvenes y primos a montones (ocho, para ser exactos).

Mi incursión en la biblioteca del colegio, donde devoré la obra completa de Agatha Christie, siendo una de las pocas que se animaba a perderse entre sus estanterías.

La compra compulsiva de libros en todo lugar donde los encuentre. Una librería, una plaza o un supermercado, lo mismo da si el autor o el título me atraen. Mi amor por el libro como objeto me hace coleccionarlos como elementos plenos de belleza, aunque a la hora de leerlos puedo hacerlo en papel o en una pantalla, el encuentro con la historia no sabe, en mi caso, de soportes.

Soy de las que subrayan los libros, siempre con lápiz, eso si. De las que doblan las hojas o usan cualquier elemento que aparezca cerca para marcar dónde hice una pausa en la lectura.

Podría pasar horas y hojas escribiendo sobre mi relación con los libros y la literatura, pero aquí y ahora, lo más importante es que este tren se ha puesto en marcha.



Soledad Hessel.Editora/Redactora de trenINSOMNE. Periodista. Siempre supo que las palabras eran lo suyo. Escribe y lee desde que recuerda y tiene una pasión por los libros como objetos de culto. Columnista de literatura y cultura en medios gráficos y radiales. Fue corresponsal del diario La voz de Santa Cruz y de la Revista En acción de La Plata en la Ciudad de Córdoba. Además, fue miembro del Comité de Redacción y Editora del Boletín de Divulgación Científica de la Universidad Nacional de Córdoba. Notas de Soledad