La señora Macbeth. Reversionando a Shakespeare

La directora Mónica Viñao lleva a escena la reversión del clásico shakesperiano en la versión de la dramaturga argentina Griselda Gambaro.
La señora Macbeth

A comienzos del 1600 el dramaturgo inglés William Shakespeare planteó la tragedia de Macbeth, un hombre de pocos escrúpulos y mucha ambición, a quien le urge ver cumplida la profecía de un grupo de brujas y asesina, confabulado con su esposa, al rey de Escocia para ocupar el trono. La escena en la que las tres brujas anuncian a Macbeth que será rey es trascendente en la obra por los efectos que éste anuncio tendrá en la historia pero no es una escena importante literariamente hablando, como tampoco lo son las escenas posteriores en las cuales las brujas vuelven a aparecer.

Cuatrocientos años después, la dramaturga argentina Griselda Gambaro reescribe la tragedia shakesperiana dándole a las brujas nuevos espacios y nuevas voces. Estas voces no sólo hablarán a Macbeth, sino que se refugiarán a los pies de la señora Macbeth, futura reina, y lograrán que esta mujer, que se muestra generosa a la vez que cruel con los desposeídos, lleve a su marido a cometer el peor de los crímenes contra el monarca y, además, harán que, ante la ausencia del esposo y la necesidad que la señora Macbeth tiene de él, poco a poco se vuelva loca y termine siendo, para beneplácito de estas brujas un títere manejado a su antojo, manipulándola y operando como sus propios demonios.

AGambaro cambia la visión de la historia, dejando de lado a los hombres quienes no aparecen y sólo son una referencia (salvo por un espectro que aparecerá para hacer aún más terrible la consciencia de Lady Macbeth), dándole mayor despliegue a las mujeres de esta historia, quienes, a pesar de ser personajes importantes en la trama, no fueron beneficiados por Shakespeare con mayor visibilidad en su obra.

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Con una puesta despojada, donde la escenografía está compuesta sólo La señora Macbeth una silla que hace las veces de trono y de caldero, la directora Mónica Viñao lleva nuevamente a escena el texto de Gambaro (la puesta anterior estuvo a cargo de Pompeyo Audivert con Cristina Banegas en la piel de la Señora Macbeth), con un elenco de excelencia encabezado por Daniela Rizzo como Lady Macbeth y Vanessa Cardella, Yamila Gonzalez Gijon y Paula Rubinsztein dándole vida a las brujas.

Cuando los espectadores entramos a la sala del teatro Border (primer teatro auto sustentable del país) ddonde “La Señora Macbeth” estuvo en cartel hasta el tres de diciembre, nos encontramos con tres actrices preparándose sobre el escenario. No sólo hacen ejercicios de precalentamiento físico y vocal, sus miradas al público resultan intimidantes. Las brujas ya están en escena.

Unos minutos después las luces de la sala se apagan, llega la Señora Macbeth y con ella la lucha dialéctica y emocional que entablará con las brujas, las que, como decíamos unos párrafos más arriba, jugarán con la mente de la futura reina, manipulándola hasta lograr destruirla psíquicamente y, sobre el final de la obra, también físicamente.

La lucha de poderes se traslada en esta obra de los hombres, en la versión de Shakespeare, a las mujeres que dejan de lado la lucha física para pasar a la psicológica. Vemos, gracias a la maestría interpretativa de Rizzo, cómo las emociones van haciendo mella en una mujer fuerte y poderosa al caer en manos de un trío que disfruta del maltrato que ejerce y de la locura que va apoderándose de la dueña y señora del castillo.

A pesar de ser un drama, el humor es parte importante de la obra y hace partícipe al público de las ideas y planes de las brujas quienes con cinismo e ironía describen la vida de un pueblo, sus habitantes y sus dirigentes varios siglos atrás, logrando analogías con la realidad argentina de los últimos cuarenta años..



Soledad Hessel.Editora/Redactora de trenINSOMNE. Periodista. Siempre supo que las palabras eran lo suyo. Escribe y lee desde que recuerda y tiene una pasión por los libros como objetos de culto. Columnista de literatura y cultura en medios gráficos y radiales. Fue corresponsal del diario La voz de Santa Cruz y de la Revista En acción de La Plata en la Ciudad de Córdoba. Además, fue miembro del Comité de Redacción y Editora del Boletín de Divulgación Científica de la Universidad Nacional de Córdoba. Notas de Soledad