La vida instrucciones de uso - Georges Perec

La vida instrucciones de uso - George Perec

Georges Perec bien podría haber sido un personaje de uno de sus libros.

Nacido en París el 7 de marzo de 1936 bajo el nombre Georges Peretz, fue hijo de padres polacos asesinados por el régimen nazi, como millones de judíos en esa época de terror. Adoptado por sus tíos, su apellido se afrancesó Perec por razones de seguridad; Georges supo el verdadero mucho tiempo después, sorprendido, ya que siempre imaginó a su familia como bretona.

Falleció en Ivry-sur -Seine el 3 de marzo de 1982, de un cáncer de pulmón que lo sorprendió cuando ya había publicado más de 30 libros y aún tenía mucho para dar. Lo curioso es que en la radio, meses antes de saberse enfermo, leyó una lista de cosas que le hubiera gustado realizar en la vida.

Era claro que a Perec la muerte lo iba a encontrar haciendo una lista.

O un puzzle.

O elaborando un laberinto del cual salir.

Porque en la trayectoria de este escritor la literatura está en constante diálogo con lo lúdico, con el maravillarse y detener la vista en lo “Infraordinario” (como se titula uno de sus libros).

Como no podría ser de otra manera, dada la coincidencia en el tiempo, perteneció al grupo OuLiPo (Taller de Literatura Potencial), fundado por Raymond Queneau y François Le Lionnais, y del que se habla en este artículo. Fue el oulipiano más entusiasta y quien llevó al grupo más lejos a nivel literario. Recordemos que Oulipo desde sus inicios se propuso experimentar y unir la literatura con otras disciplinas como la matemática o el ajedrez, difundiendo las posibilidades que surgen a partir de ciertas reglas, llamadas “restricciones”, creadas por ellos mismos a nivel personal o colectivo.

George Perec por Andrés Olveira George Perec y su gato, dibujo de Andrés Olveira

Perec levantó el guante y vaya que lo hizo: su puerta de entrada fue “El secuestro” (Le disparition), obra que es en sí misma un ejemplo de creación a partir del juego. La novela es un gran lipograma (restricción que consiste en evitar el uso de una letra en particular) donde la “secuestrada” es la letra “e”.

Estudiante de Sociología devenido en Bibliotecario/archivista médico, creador de crucigramas, articulista... Sin poder vivir íntegramente de las palabras pero atravesándolas, siempre escribiendo y adentrándose en su propio mundo maravilloso de obsesiones lúdicas.

Fue con la publicación y éxito de “La vida instrucciones de uso” en 1978 cuando pudo dedicarse de lleno al oficio de escritor. Considerada unánimemente su punto consagratorio, aclamada por la crítica hasta nuestros días, es considerada una de las novelas más importantes del siglo XX y definitivamente la más importante en lengua francesa de la segunda mitad del siglo pasado.

No hay nada que se parezca a “La vida instrucciones de uso”.

Es una novela total, de aquellas que pareciera que abarcan al universo, que ya son su propia cosmogonía y generan su propio centro gravitatorio. Pero bien consciente de sus referencias, que desparrama por todos lados sin avisarnos salvo al final: Flaubert, Borges, Queneau, Sterne, Proust, Kafka, entre muchos, incluso él mismo, son citados sin comillas en el transcurso de las más de 600 páginas, a forma de homenaje, y en lo que quien se dedica al corre-ve-y-dile o alcahuetería llamaría plagio (para risa de Perec) .Llamémoslo guiño y juguemos con Georges.

Saul Steinberg Dibujo: Saúl Steinberg

Cuenta el propio autor que la inspiración para su proyecto nació en un dibujo del genial dibujante norteamericano Saul Steinberg, que muestra un edificio sin fachada en el que el observador puede ver todo lo que sucede y las interacciones dentro de cada una de las 23 habitaciones que componen la ilustración. ¿Cómo sería un libro en el que uno pudiera ver absolutamente todo lo que ocurre al mismo momento? El resultado: un voyeurismo literario sin precedentes. Algo que nos encandila por lo absoluto.

La novela narra las vidas pasadas y presentes (también ligeros atisbos de lo que vendrá) de los habitantes de un inmueble parisino, un edificio que corresponde al número 11 de la calle Simon-Crubellier, abarcando desde 1833 (su inauguración) hasta el 23 de junio de 1975 antes de las 8 PM, momento desde el cual se describe minuciosamente todo lo que sucede en las habitaciones y sus habitantes; momento que culmina con uno de los arcos narrativos más importantes de la novela: arco protagonizado por dos vecinos: Winckler, el artesano fabricante de puzzles y Bartlebooth, el excéntrico millonario, que desde su hastío se propone un proyecto desmesurado y banal. Léalo y averiguará.

Esta ya de por sí monumental obra encierra una arquitectura propia de una catedral. Perec la concibió en forma de puzzle, de forma que cada habitación que compone el inmueble es una pieza que encastra con la siguiente, culminando con el fin de la novela.

De este modo Perec utilizó métodos formales provenientes de las matemáticas y el ajedrez para lograr su objetivo. Dado que su imaginado edificio corresponde a una cuadrícula de 10 x 10, siendo cada cuadro una habitación, el reto de Perec fue abarcarlo todo pasando por cada lugar sin excepción. Para alcanzar su objetivo cada capítulo se sucede siguiendo el movimiento espacial de un caballo del ajedrez sobre dicha cuadrícula (que en el ajedrez es de 8 x 8), clave que solucionó el problema que el autor se planteó a sí mismo. No es la única manera en que estas “piezas” encajan, ya que Perec también las hizo combinar de otra manera, haciendo listas exhaustivas de los elementos y situaciones que debería componer cada habitación y luego escribiendo la historia correspondiente. También, como caracteriza a Perec, tiene múltiples juegos de palabras, tipográficos y referencias explícitas e implícitas. También abarca las sensaciones, los ecos. En definitiva: todo.

¿El resultado? Una novela majestuosa, desmesurada y genial compuesta por 99 capítulos distribuidos en 6 partes (más introducción y apéndices) y la certeza de que quien la leyó no volverá a ser el mismo.

Esa inédita exhaustividad en las listas, esa mirada que se maravilla y se posa sobre “Las cosas” (nombre de otra obra suya) dándoles un ángulo nuevo cada vez, son características que no alcanzan a describir a Georges Perec.

Agradezcamos que en la lista de las cosas que tenía por hacer en su vida tenía una menos: escribir “La vida instrucciones de uso”



Andrés Olveira.Andrés Olveira busca hacer un poco de todo, porque hacer mucho de una sola cosa le da alergia. Bibliotecólogo, animador a la lectura para niños, compositor, cantante de la banda Ditirambo y del dúo Los Detectives Salvajes (búsquenlos en bandcamp), dibujante ocasional, diseñador de sonido teatral... todas actividades, menos su profesión, a las que se dedica de manera amateur. Para él todo tendría que ser amateur, porque leyó el origen de la palabra y se olvidó de la etimología exacta pero le pareció linda, algo sobre dedicarse a algo con cariño y sin pensar en la plata. Odia la palabra artista y siempre la va a escribir con minúscula, para que no se crea mejor que la palabra talabartero. Ahora quiere hacerle creer a su novia y amigos que es escritor, para de esa manera poder dedicarse al sencillo arte de ver crecer el pasto, meter un descansito, y, quién te dice, tal vez a la venta de tupperwares. Su primer libro se llama “ferrocarriles franceses” y fue editado por Factor 30, una editorial que integra junto a otros amateurs que hacen las cosas por gusto. Notas de Andrés