Carmen Posadas: “Busco recuperar las historias de esas mujeres que han quedado olvidadas”

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Recién llegada a la Argentina para la presentación de su última novela, conversamos con la escritora uruguaya radicada en España sobre escritura, literatura, mujeres e historia.

Dejando de lado los rituales de escritura que alguna vez respetó a rajatabla (como escribir con lápiz negro, tomar té y tener una manzana sobre la mesa de trabajo emulando a Agatha Christie) hoy Carmen Posadas escribe donde el tiempo se lo permite. Un bar, su mesa de trabajo, un avión o el cuarto del hotel que la alberga en alguno de sus numerosos viajes, son el lugar ideal para dar rienda suelta a su imaginación y que sus dedos comiencen a teclear la próxima historia con la que nos sorprenderá.

Posadas estuvo en Argentina presentando “La maestra de títeres” su última novela (Espasa/2018) y conversamos con ella telefónicamente apenas bajada del avión que la trajo desde Montevideo, otra de las tantas ciudades que visitó y visitará durante esta gira de prensa. Esta extensa y variada gira le ha deparado más de una sorpresa: su novela, tan española tanto en personajes como en recorrido histórico ha tenido un gran recibimiento en todos lados y en todas las edades.

No es de extrañar, una vez leída la novela, su amplia repercusión. Una historia, tres mujeres, el recorrido vital de tres generaciones narrando a través de sus propias vivencias la historia política y social española entre la década del ‘50 y la actualidad.

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"La maestra de títeres" (Espasa/2018)

Carmen Posadas es una gran lectora desde su infancia y tiene también sus tiempos de lectura influidos por los tiempos de trabajo y las vacaciones son, en este sentido, el espacio propicio para las relecturas y para acercarse a aquellas historias contenidas en grandes volúmenes. Uno de esos períodos vacacionales fue el responsable de esta historia tras la relectura de “La feria de las vanidades” de W.M. Thackery, uno de los grandes clásicos que muestra a través de la vida de sus protagonistas la sociedad inglesa del siglo XIX. Tras esta revisita la autora se preguntó “¿seré capaz de escribir mi “Feria de las vanidades” del siglo XXI?” y arrancó con esta historia llena de ironía y con un abordaje de la sociedad española hecho con bisturí, llegando al hueso de las costumbres, secretos, verdades y mentiras que son moneda corriente en todos los espacios sociales. A la hora de la construcción de los personajes la autora sale a la búsqueda de una Becky Sharp de este siglo, una mujer muy fría y calculadora. “Me dije ¿a quién podría yo poner en el SXXI que sea el equivalente de esta mujer? -recuerda Posadas- Sharp es una mujer que no tiene formación ninguna, tiene una extracción muy humilde, ni siquiera es muy mona y sin embargo ella consigue situarse. El perfil que más se parece es un personaje de las revistas del corazón, porque en efecto hay algunas que no tienen formación ninguna, de extracción humilde, algunas que ni siquiera son muy monas también, y sin embargo consiguen convertirse en unos personajes y vivir de eso, por ahí viene la línea”.

La investigación social e histórica fue un elemento fundamental a la hora de la reconstrucción de épocas en sus dos últimas novelas, dos etapas históricas diferentes que presentaron a la hora de hablar de ellas cada una sus propias dificultades: “La maestra de títeres” ambientada en la segunda mita del siglo XX y principios del XXI, “La hija de Cayetana” (Espasa/2016), en pleno siglo XVIII. Dificultades que fueron superadas gracias al cuidado especial que puso la autora buscando que la ambientación fuera lo más realista posible. “En La hija de Cayetana -cuenta Carmen Posadas- tuve que estudiar muchísimo, no sólo libros de historia sino también memorias, libros de cocina y de moda para ambientar. Sin embargo, es mucho más difícil ambientar una novela en el presente o en un pasado relativamente reciente que en el SXVIII, porque si yo meto la pata en algo de hace 200 años van a detectarlo dos historiadores. Pero si me equivoco en algo de los años 50 o en algo de los años 70 todo el mundo se va a dar cuenta. Me ayudó mucho el cine porque hay pocas novelas que traten de los años 50, y las películas no sólo recrean el ambiente, la moda, sino cómo hablaba la gente”. El habla de los personajes es un elemento de la narración que a la autora le preocupa especialmente, y buscó recrearlo en forma exacta y verosímil. “A pesar de que nosotros creemos que hablamos el mismo idioma, no se habla el mismo idioma en los años 70 que en los años 50, hay palabras que van pasando de moda”, y estos cambios se ven reflejados en cada capítulo y salto temporal que se da en “La maestra de títeres”. Las épocas, las clases sociales, la formación, el lugar donde se vive y se trabaja van construyendo la forma de expresarse y Carmen Posadas da a sus personajes una carnadura que se arma con todos los elementos -fuertemente cuidados- que conforman su vida y sus experiencias.

Otro elemento que se destaca en sus textos es la construcción de las relaciones donde las vidas de los personajes se cruzan, se suman, no es un poner y sacar fichas en función de qué quiere contar en ese capítulo, sino que van entrelazándose, construyendo historias -ficticias- que van más allá del hecho puntual que se está narrando. Esta mirada profunda de las emociones surge de la observación que ejerce desde niña sobre las personas. Y es un ejercicio que busca hacer en literatura. “Esa mirada se debe a un defecto horrendo que tengo. Yo era una niña extraordinariamente tímida, de esas que cuando la gente la mira se tira encima la coca-cola, tartamudea, una cosa espantosa. Entonces me convertí en una observadora, en vez de ser una participante yo siempre estoy observando. La gente que es más protagonista, que es más simpática está actuando, yo estoy mirando. Y eso en la vida no es tan divertido, porque es mejor ser participante, pero para la literatura es impagable porque te das cuenta de una cantidad de cosas en las que la gente no repara. Por eso siempre digo que le debo mucho más a mis defectos que a mis virtudes. Si no hubiese sido esa niña tan acomplejada seguramente nunca me hubiera convertido en escritora”, confiesa.

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"La hija de Cayetana" (Espasa/2016)

Los inicios de cada autora son diferentes pero la gran mayoría están influidos por las lecturas que se han ido dando a lo largo de su infancia y su adolescencia. Esas historias inspiran para contar las propias, para encontrar una voz. “Yo he tenido no sé si la suerte pero si la particularidad de que en la vida he hecho todo al revés. Normalmente la gente estudia, empieza a trabajar y luego se casa. Ese es el orden. Yo empecé casándome. Con veintipoquísimos años ya tenía dos hijas en el mundo y nunca fui a la universidad. En realidad, fui un mes a la universidad, me casé y ahí se acabó la cosa. Ya cuando las niñas estaban en el colegio fue cuando me empecé a plantear qué era lo que quería hacer. Siempre he sido una gran lectora, y llevaba un diario de niña, ahí decidí que quería dedicarme a la escritura. Tuve suerte porque comencé con la literatura infantil y ya con el segundo libro que publiqué me dieron un premio nacional, fue fácil porque además compaginar la escritura con criar hijos es fácil, lo puedes hacer en casa, es de las pocas profesiones que no tiene incompatibilidad de horarios o laboral” recuerda sobre sus comienzos Posadas. “Siempre he sido una gran lectora -afirma. Mi padre era un enamorado de la literatura y desde chicas nos leía y nos contaba historias por lo que siempre ha estado muy presente la literatura en mi vida. Y un día me dije ¿por qué no intentar? Durante un tiempo hice literatura infantil y no me atreví a escribir novelas, tarde bastante, la primera novela la publiqué con cuarenta años”. Este padre, enamorado de la lectura y transmisor de ese amor a sus hijos, también les dio -por su trabajo como diplomático y las mudanzas permanentes- una visión más amplia del mundo: “la vida nómade influyó muchísimo en mí como escritora. La gente que vive siempre en el mismo lugar tiende a pensar que la iglesia de su pueblo es el monumento más extraordinario del mundo y que las lentejas de su mamá es el plato más bueno que existe y cosas por el estilo, pero cuando viajas te das cuenta de que hay muchas realidades, de que hay muchos mundos y muchas formas de ver la vida. Cuando a nosotros nos cambiaban de colegio, nos cambiaban de amigos, nos cambiaban de país, se da un poco de desarraigo sobre todo si se es un niño, pero para la literatura es impagable”.

Mujeres, literatura y feminismo

Un librero desprevenido podría ir por la idea más sencilla y marketinero de colocar los libros de Carmen Posadas en el estante de novela femenina pero a la autora reniega de esa ubicación. “A mí no me interesa mucho hacer literatura de mujeres -afirma Posadas-, para mujeres, sobre mujeres, que está muy de moda en estos días, porque el mundo está hecho de hombres y mujeres. También es cierto que hay muchas historias de mujeres que han quedado olvidadas como la de esta niña negra, Luz la hija de Cayetana de Alba (personaje de “La hija de Cayetana”), o en “La cinta roja” (Booket/2010) Teresa Cabarrús. Me gusta rescatar esas historias porque los hombres han tenido más protagonismo en el pasado entonces, precisamente por eso, se han quedado olvidadas”. Este protagonismo masculino, tanto en el ámbito de las artes como en los demás espacios sociales, y los cambios que se están dando a nivel social en las relaciones entre hombres y mujeres de la mano del feminismo es un tema que a la escritora le interesa analizar. “Que el siglo XXI va a ser claramente el siglo de las mujeres, eso es evidente. El fenómeno del “Me Too” (movimiento feminista surgido en Estados Unidos como forma de denunciar los abusos ejercidos por parte de hombres poderosos a mujeres de su entorno laboral)no es algo que se ha producido así en el vacío, sino que responde a un cambio de sensibilidad con respecto al problema de las mujeres. Nosotras tenemos un protagonismo mucho mayor y por tanto por fin se va a conocer lo que piensa nada menos que la mitad de la humanidad porque hasta ahora la película la habían contado la otra mitad, los hombres”.

En 2004, junto a la filóloga y traductora francesa Sophie Courgeon, Carmen Posadas escribe “A la sombra de Lilith” ensayo en el que se plantea el origen del modelo patriarcal, su agotamiento y el nuevo papel que la mujer tenía en la sociedad moderna. A quince años de esta publicación ¿qué cambios ve en relación al modelo patriarcal? “Yo creo que hay un cambio en la sensibilidad, hay ganas por parte de algunos hombres de mirarnos de un modo diferente. Pasa que se arrastran siglos y siglos de patriarcado, eso no se va a borrar de un día para otro. Yo creo que los hombres hoy están haciendo un gran esfuerzo por sacudirse ese machismo ancestral que inevitablemente lo tienen, porque incluso nosotras las mujeres de vez en cuando somos machistas. A mí la reivindicación que más me interesa es la de igualdad de oportunidades, que las mujeres puedan tener acceso a los mismos puestos de trabajo pagados del mismo modo que los hombres creo que es lo más importante. Otra batalla muy importante ahora mismo es la conciliación, las condiciones laborales en muchos casos son incompatibles con criar hijos, todo el tiempo las mujeres tienen que elegir entre la maternidad y su profesión, y muchas eligen la maternidad, entonces mientras no se solucione ese problema va a ser muy difícil también. Si a una mujer le dan a elegir entre su vida familiar y su vida profesional la gran mayoría elige a sus hijos, esto es atávico, es imposible que no tomemos esa decisión. Y si una decide no tener hijos la sociedad presiona para que los tenga y también censura: ‘qué rara esta que no tiene hijos, por qué no se casó’. Es asombroso, pero sigue existiendo”.

- Volviendo a la literatura: ¿por qué escribís?

- Primero porque no sé hacer nada más, soy una nulidad para el resto de las cosas, es trágico, absolutamente trágico. Y después porque como decía Stendhal, la literatura es como un espejo a lo largo del camino para que se refleje la vida, me gusta ser ese espejo en el que se refleja la vida.



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Soledad Hessel.Editora/Redactora de trenINSOMNE. Periodista. Siempre supo que las palabras eran lo suyo. Escribe y lee desde que recuerda y tiene una pasión por los libros como objetos de culto. Conductora del programa radial "A la vuelta de la esquina" que se emite por radio La Desterrada. Columnista de literatura y cultura en medios gráficos y radiales. Fue corresponsal del diario La voz de Santa Cruz y de la Revista En acción de La Plata en la Ciudad de Córdoba. Además, fue miembro del Comité de Redacción y Editora del Boletín de Divulgación Científica de la Universidad Nacional de Córdoba. Notas de Soledad