Un sueño hecho tren

Primer cumpleaños

Aunque suene a frase de libro barato de autoayuda, cuando uno persigue sus sueños con suficiente ahínco y perseverancia a veces (es cierto, para qué vamos a negar la realidad, sólo a veces), estos sueños se cumplen. Y este tren lleno de libros inolvidables, de escritores y escritoras maravillosos que nos abrieron la puerta de su casa, de su alma, de su escritura para contarnos todo aquello que queríamos saber sobre ellos, de esos espacios soñados donde la literatura se hace vida y se comparte con otros, de esos eventos donde disfrutamos ser parte de una movida literaria que se pone en movimiento, que sacude la monotonía de cualquier día de la semana en una ciudad que corre sin destino, que hace ver en los otros, los que acompañan, una mirada cargada de letras igual que la propia, este tren que hace un año comenzó su recorrido, es mi sueño eterno, anhelado y finalmente cumplido.

Ya lo conté en el primer número y lo re hago cada vez que un par de oídos están dispuestos a escucharme o uno ojos a leerme: la literatura en general y los libros en particular son parte de mi vida desde antes de tener uso de razón. Son parte de mi decorado vital, son un elemento fundante de ese andamiaje sin el cual, puedo asegurarlo sin lugar a dudas, no podría sostenerme y avanzar en esta vida. Las palabras ajenas, esas que cuentan historias, reales o imaginarias, que crean personajes verosímiles o totalmente fuera de la realidad, esas que arman decorados con grandes extensiones de terreno fértil o con dos cajas de cartón, son, junto con mis propias palabras, la sangre que corre por mis venas, el aire que respiro y que cuando faltan siento que caigo en un pozo, que la garganta se me cierra, que los ojos se apagan. Algunos viven del aire, yo lo hago de las palabras.

Poder combinar mis dos grandes pasiones (la literatura y el periodismo) me permitió durante estos meses y me permite día a día, descubrir gente que hace cosas realmente increíbles en un ambiente donde uno podría decir que está todo inventado, donde todas las historias ya fueron contadas, donde los personajes se pasean de novela en novela, siendo los mismos con distinto disfraz. Pero, por suerte para quienes amamos esto, cada día surge una nueva idea, un nuevo reto, un nuevo héroe literario que salta al vacío buscando entregar algo nuevo al mundo de la literatura. Nuevas editoriales, nuevos narradores, nuevos espacios físicos que se abren para difundir letras y palabras, programas radiales que surgen en las pequeñas emisoras que hoy se juegan por la cultura y que permiten seguir descubriendo nuevas voces, medios gráficos (fundamentalmente digitales) que cumplen con la premisa de mostrar, difundir, a como de lugar, lo que pasa en este mundo que es de todos, pero al cual no todos llegan. Pero por sobre todo, descubrir a personas dispuestas a dejarlo todo por este amor que se vuelve eterno, incondicional y avasallador.

Bienvenidos, una y mil veces, a este tren, gracias por acompañarnos en este viaje, gracias por ser parte de este sueño y ayudar a hacerlo realidad.



Soledad Hessel.Editora/Redactora de trenINSOMNE. Periodista. Siempre supo que las palabras eran lo suyo. Escribe y lee desde que recuerda y tiene una pasión por los libros como objetos de culto. Columnista de literatura y cultura en medios gráficos y radiales. Fue corresponsal del diario La voz de Santa Cruz y de la Revista En acción de La Plata en la Ciudad de Córdoba. Además, fue miembro del Comité de Redacción y Editora del Boletín de Divulgación Científica de la Universidad Nacional de Córdoba. Notas de Soledad