El escritor en el bar

Tomás Eloy Martínez. El escritor en el bar



El 16 de julio el escritor y periodista Tomás Eloy Martínez hubiera cumplido ochenta y tres años, lo recordamos en palabras de la escritora Jimena Busefi

San Telmo no era todavía un barrio cool y el Británico no era un bar de moda. Era, nada más, el bar en el que mi amigo Manuel y yo nos juntábamos, todas las semanas, a tomar algo y escribir poesía. Nos quedaba cómodo y era más tranquilo que otros. Esa noche brumosa de luna (San Telmo siempre genera este clima) elegimos una mesa al lado de la ventana. El empedrado de Brasil y Defensa se veía reluciente. Una capa de humedad lo cubría con un brillo arrabalero y extraño. Lápiz y papel en mano, mi amigo y yo intentábamos componer un soneto. Era el ritual de nuestros encuentros: ensayar el verso endecasílabo. No había mucho movimiento en el lugar. Poca gente. Poca movida en la calle. Un día de semana. Uno más de tantos. El mozo, delantal blanco y moñito, iba y venía acomodando sillas. En un momento, entró una chica muy linda acompañada por dos hombres. Los tres se reían y hablaban fuerte con un tono “eshpañol”, bien madrileño. Fueron hasta el mostrador y preguntaron por el encargado. Al minuto, llegaron unos chicos más jóvenes con cámaras y luces. Empezaron a conectar cables, prendieron un reflector y se acercaron a nuestra mesa. Vamos a hacer una entrevista a un escritor, ¿quieren ser extras? hagan lo que estaban haciendo, tomen algo, conversen, dijo uno y nos comentó que trabajaban para un programa de la televisión española. Con mi amigo nos miramos sorprendidos, nos reímos y asentimos con la cabeza. En ese momento llegó el entrevistado. Bajó de un taxi en la esquina y entró al bar por la puerta principal. Me quedé muda. Acomodé la hoja con los sonetos y lo miré fijo. La voz de ese hombre me había acompañado mucho en la infancia. Algunos domingos, después de comer, mi viejo ponía, una y otra vez, un cassette con sus reportajes. Ahora, Tomás Eloy Martínez estaba parado en la puerta del Británico. Él había sido para mí, durante años, la voz gruesa que, desde un viejo grabador, hablaba con Perón en el exilio. Tiempo después, fue el autor de una de las novelas que más me gustó en la vida: Santa Evita. Ahora, en ese bar, era el protagonista de una filmación en la que yo sería su extra. Verlo ahí, bajo el foco de las luces y las cámaras, me pareció un delirio. También un guiño del azar. Alguna vez ya me lo había encontrado por San Telmo y, una noche, hasta me había tocado servirle un vino en un restaurante, cuando era camarera. Por eso, para mí, Tomás Eloy Martínez fue siempre algo así como una casualidad maravillosa orquestada por duendes locos de la literatura. Su obra marcó una etapa de mi vida con un sello al que podría llamar inaugural: creo que la novela, como género, empezó a gustarme a partir de Santa Evita. Después leí sus otros libros, compré casi toda su obra, busqué en mesas de saldos revistas viejas en las que hubiera notas suyas.

La escena del Británico fue muy breve. Recién pude verla años después, cuando alguien me dijo asombrado que, al cambiar de canal, había visto al pasar a una chica muy parecida a mí en un programa de España. Mi relación con Tomás Eloy Martínez (y creo que con la literatura argentina) estuvo llena de casualidades y encuentros a la luz de la luna, como el de esa noche en San Telmo. A lo mejor, todos tenemos un vínculo así con ciertos autores: aparecen en nuestra vida sin que los busquemos y se quedan ahí para siempre.


Imagen: Jimena Busefi en un fotograma del documental "Esta es mi tierra - Historias de la Argentina, por Tomás Eloy Martínez". 2015/ RTVE. Pueden verlo completo aquí: "Esta es mi tierra"



Jimena Busefi. Nació en Bs.As. en octubre de 1971. Es docente y escritora. Alguna vez, publicó una novela, Contra el revés del cielo (Grupo Ediciones del Árbol, 2010) y alguna vez, también, se animó a escribir teatro (sus obras Ausencias y ¿Qué día es, Azucena? fueron representadas en dos festivales de Teatro X La Identidad). Obtuvo menciones de honor y premios en distintos concursos de cuentos y en el año 2016 el Tercer Premio a la Producción Literaria (Género Poesía) en los Concursos Anuales de Arte de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, reconocimiento que la impulsó a publicar su primer poemario, Filósofa con brushing, con Peces de Ciudad Ediciones. Notas de Jimena