Oferta de sombras - Dárgelos

En su primer poemario, Dárgelos le pone palabras y cuerpo al lado más oscuro de la vida
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Dárgelos es el duende del rock. Camina la basura con soberbia y sarcasmo, en venta, a un precio más bajo. Su sombra es una imagen oscura que proyecta un cuerpo opaco sobre una superficie que intercepta rayos. Siempre hay un precio detrás de la maravilla: mercado y religión. La noche es vivir alerta, dice: ser predador o presa. ¿Qué estuvo primero, se pregunta: la palabra o el cuerpo? La naturaleza es el único Dios que tiene memoria dice mientras busca entre los residuos modos de nombrar a Dios. Nombra a Kluge, a Burroughs, a Charlie Parker, a Fogwill, al destino: suicidio o muerte. Es un fauno que colecciona mariposas en la ciudad para admirarlas en su caída justo el día después de pegar alas. Una traición de la naturaleza.

La infancia aparece como key: llave y clave, el crecimiento como retazos de una verdad sin luz que dice algo inconcluso, para armar y desarmar, la experiencia humana como un continuum digitado cual máquina, un texto que alguien transcribió y otros traducen mientras los cuerpos, reciclables, vuelven a la basura.

Adrián Dárgelos
Dárgelos

Poesía, dice Dárgelos, mundo leído de espaldas. Vanidad. Mundo vía crucis de ratas, policías, burocracias y un Mickey Negro en Sudáfrica. Critica la yankilización y europeización de las colonias devenidas neo, de los fascismos que se elevan con aroma rancio. En este mundo, en estas épocas, algunos están dispuestos a salir de los ataúdes para defender modelos que matan, a asumir el desafío de la blancura, a disfrazarse de clase alta y miniaturizar su ropa, sus casas, su decoración. Extranjerizarse hasta somatizarlo. Hacer del no-lugar un cuerpo. Es la seguridad que dan los cercos, las murallas del country mental. Dárgelos dice algo así como que mientras “hacen de cuenta que”, nunca poseerán la pureza del desprecio con el que nace la aristocracia. El resto son secuaces, sicarios, después, mucho más abajo, el cotillón aspiracional.

En estos días, mientras leo Oferta de sombras vuelve esa imagen recurrente de la tarde: Jeanine Añez, teñida de rubia, blanqueada de maquillaje, el pelo alisado, las fuerzas armadas de un lado, la biblia del otro, la Wiphala quemada. Mientras el mundo se vuelve así de obsceno, desnudo ya sin el decoro del marketing. Colonialismo classic. El imperio patotea. Retumba: ¿van a escuchar? ¿van a obedecer? ¿van a pelear? ¿qué van a hacer? Silencio.

Oferta de sombras cristaliza estos días y estas preguntas en una instalación poética organizada con intermitencias que van y vienen en el tiempo y el espacio metafísico. Atraviesan los mismos ejes, las mismas luchas, dejando pistas, cenizas, preguntas.

Dárgelos trae su duende domado: un hablador que se imagina un duelo con un sabio. Una melodía a lo García Lorca, de demonios domesticados, profetas profanos con swag, a lo Dorothea Lasky sobre la teoría del duende. Anuncian el fin del reino humano, la amenaza de un nuevo orden natural en el que todos, poco a poco, desaparezcamos.

Mientras, el mundo de las ideas solo lleva a politizarnos. A declamarnos, a nombrar, hacer alquimia, moldear un don, una pieza de uno mismo. A reír del snobismo y la ignorancia. A admirar plumas de pájaros muertos y viento y migas y más aves en búsqueda de alimento, restos frágiles y livianos.

El fauno dice que el bien y el mal son organizaciones transcelulares y atómicas que se balancean en ciclos de fertilidad y abundancia, y siembras de inviernos hostiles. El duende del rock, el poeta del rock dice que es un compositor de textos que lucran altura en la conciencia –entre el mercado y la religión–, que le sacan el olor a la palabra mierda.

Oferta de sombras da vuelta las ideas. Por un más que módico precio invita a la penumbra, la noche del presente y un destello de futuro, una chispa. Todos estamos revolviendo nuestra basura. La nuestra y la de los otros.



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Gonzalo Zuloaga. Gonzalo Zuloaga nació en La Plata, entre sus diagonales y universidades. En 2017 editó su primer poemario Predicciones del Año Kitsch con Peces de Ciudad. A este le siguió Hackers D.O.S, fanzine co-producido con Jule Gore e ilustrado por Clara Spaltro. Es columnista de la revista trenINSOMNE, escribe para la colectiva Extrañas Noches Literatura Visceral, y comparte poemas en su Facebook y en Ciudad Kitsch su blog personal. Fue ganador de Mención Especial por unanimidad en el Primer Certamen Nacional de Literatura (2016, Conurbana.cult) en la categoría poemario por su obra Resucitando Edipos, publicada en la colección Voces del Cono Sur. Algunos de sus textos fueron seleccionados para su publicación en la revista Monolito Arte y Cultura (Méjico) y las antologías Palabras en Flor (España), En el momento del caos y Al filo del remolino (Ediciones Frenéticos Danzantes, Argentina). Participa en recitales de poesía y conduce la sección #cóctelypoesía en el programa La Terraza por Radio Provincia FM 97.1. Notas de Gonzalo