Una corte de rosas y espinas. Sarah J. Maas

Planteada como un retelling de la historia clásica "La Bella y la Bestia", en su novela Maas enfrenta a una joven cazadora con una deidad inmortal y letal.
Corte Rosas y Espinas




Cuando la cazadora de diecinueve años Feyre mata a un lobo en el bosque, una criatura bestial irrumpe en su casa para exigir una retribución.

Trasladada a una tierra mágica y engañosa que sólo conoce a través de leyendas, Feyre descubre que su captor no es un animal sino Tamlin: una divinidad inmortal y letal que alguna vez reinó en su mundo. Mientras Feyre vive en su castillo, lo que siente por Tamlin muta de una hostilidad helada a una pasión ardiente y feroz, a pesar de todas las mentiras y advertencias a las que queda expuesta en este mundo fantástico, bello y peligroso. No obstante, una vil sombra ancestral crece sobre la tierra de las hadas, y Feyre debe encontrar la forma de detenerla... o condenar a Tamlin -y a su mundo- para siempre.

Estás jugando un juego peligroso... Todos lo estamos.

A su padre y a sus hermanas no les conviene que Feyre desaparezca para siempre. Si lo hace, ¿de qué vivirán? ¿Quién saldrá a cazar, a vender pieles y a poner un poco de carne sobre la mesa? Ninguno de ellos es capaz. Feyre es la razón por la que siguen vivos. Y, aún así, nadie protesta cuando la bestia se la lleva para pagar por la vida que quitó.

Cuando me enteré que Una corte de rosas y espinas es un retelling de La Bella y la Bestia, no pude hacer más que desesperarme por leerlo. Uno no siempre tiene buenas experiencias con este tipo de libros, pero puedo afirmar que ese no fue el caso con esta novela de Maas.

La pluma de Sarah J. Maas me sorprendió gratamente. Es suave, incluso hubo escenas en las que se me vino la palabra ‘frágil’ a la cabeza. Me encantan sus descripciones, cuando habla de las estrellas, el cielo, el pasto, lo mucho que Feyre, la protagonista, tiene ganas de pintarlo todo. Aunque al principio me abrumó un poco la abundancia de descripciones, me hicieron sentir como que me hundía en el libro, que era parte de él. Me sirvió para imaginarme todo de mejor manera.

En nuestro miserable mundo humano, una promesa era una ley; un todo; una promesa un lazo.

La novela sigue bastante el hilo de la historia original: la protagonista debe irse a vivir con la ‘bestia’ para pagar por algo que ha hecho. Al principio está negada y sin ganas de quedarse en ese lugar. Quiere volver a casa, no puede soportar este castillo lujoso lleno de seres extraños y una ‘bestia’ que probablemente la detesta. Pero, poco a poco, empieza a acostumbrarse a estar ahí encerrada. En esta versión de la historia, la ‘bestia’ hacer ordenar y limpiar la galería de arte para que ella pueda visitarla. Le trae lienzos, pinturas y cualquier cosa que necesite para poder pintar libremente. Ya no se siente en una cárcel. Es más: es muy probable que se sienta más cómoda acá que en su propia casa.

Una corte de rosas y espinas es una novela en la uno no sólo se queda con los personajes principales, sino que también es muy fácil conectar y encariñarse con los secundarios. (En mi caso, me gustaron más estos que los dos protagonistas). Feyre, la Bella, y Tamlin, la Bestia, son dos personajes geniales, ambos muy bien construidos; pero las hermanas de Feyre, Lucien (mejor amigo y colega de Tamlin) y Rhysand (rival de Tamlin) tienen mucho más detrás de lo que se dice. Creo que es uno de esos casos en los que uno debe prestarle más atención a los personajes secundarios, darles el reconocimiento que se merecen. Cada uno de ellos es más fabuloso que el otro. Está bueno darles la importancia suficiente para darse cuenta de que no están puestos ahí sólo para rellenar.

Lentamente, como dándome tiempo para alejarme, rozó sus labios contra mi mejilla. Tierno, cálido y desoladoramente gentil. Me obsequió poco menos que una caricia antes de regresar a su habitual rigidez.

La narración a veces es un poco lenta, lo que es más que esperable en el comienzo de una saga. Estoy muy intrigada por saber a qué tendrán que enfrentarse estos personajes en los próximos libros. ¡No puedo esperar a seguir leyendo!