Qué leen los que lees: Pablo Martínez Burkett

Pablo Martínez Burkett

El escritor y abogado Pablo Martínez Burkett nos habla sobre sus experiencias lectoras.

- ¿Cuál es el primer libro del que tenés recuerdo? ¿Lo leíste o te lo leyeron?

- Eran unos libros de cuentos clásicos que nos leía mi mamá. Las ilustraciones eran pinturas de la Alta Edad Media. Ahora me las represento como cuadros de El Bosco pero da lo mismo: eran vívidas y no sé por qué, se me hace que con una gran crueldad.

- ¿Necesitás rituales para leer o podés hacerlo en cualquier momento y lugar?

- Cualquier momento y lugar. Definitivamente. No descarto que mi facultad de abstraerme en la lectura ya haya sido estudiada en alguna universidad y que casos similares se hayan catalogado como una clase de desorden mental.

- ¿Hay algún libro que considerás que todos deberían leer? ¿Por qué?

- Ficciones o El Aleph de Borges. Por varias razones: porque son joyas de la literatura universal, porque serían un acercamiento interesante a la obra del autor más citado y menos leído, porque son mis libros favoritos, en fin, porque es Borges.

- ¿Cuál es tu libro preferido? ¿Volverías a leerlo?

- Ver la respuesta anterior. Aunque ahora estoy atravesando una larga y deliberada abstinencia borgeana, a veces voy en busca de una frase o un párrafo y lo repito y lo paladeo como si fuera una bebida añejada por años. Una íntima forma de ser feliz.

- ¿Un libro que ojalá no hubieras leído para poder leerlo hoy sin conocerlo?

-La verdad que no sé, no se me ocurre ninguno. Soy un lector compulsivo, un acumulador serial, fetichista del libro. Además, creo con fe verdadera que cada vez que leemos un libro lo hacemos a partir de nuestras representaciones en esa etapa vital, así que para mí un libro siempre es nuevo no importa las veces que lo haya leído.

- ¿Qué estás leyendo en este momento? ¿Lo recomendarías?

- Soy de leer de a cinco o seis libros por vez. De entre los que estoy leyendo ahora recomiendo “Los que duermen en el polvo” de Horacio Convertini: zombis argentinos como excusa para contar la historia de un loser de Pompeya. Un divinor, vea.