Escribir

Escribir - Paola Soto



No busco que escribir me salve de algo. Escribir es un por qué no, una manera de equivocarme. Pero decir que mi vida cobra orden, que se acaba el caos cuando escribo, no me pasa.

Una vez escuché que hay dos tipos de personas condenadas en el mundo: las que no pueden empezar algo y las que no pueden terminarlas. Ahí, en ese limbo, está escribir.

Me cuesta sentarme y empezar, confieso. Me cuesta levantarme, desayunar y abrir la página en blanco, pero nunca dejo de pensar en el texto, y cómo va a comenzar o a terminar. Una vez que llego a eso, una vez que se hace música la idea, puedo sentarme a escribir. Es mi mayor poder de autocontrol, el único reino donde sé a quién cortarle la cabeza.

Luego, cuando gano esa primera pelea, y me convenzo de que ahí está, de que esa es la frase que sigue y esto es lo que quería decir: todo es indetenible. No sé cómo parar, ni quiero.

Entonces lo entiendo, estoy condenada.

Pero escribir no me salva, porque no me cura el dolor, ni me sonríe. No me hace nada, soy yo la que se hace algo a sí misma. Soy yo la que borra todo cuando está por terminar, la que dice así no y empieza de nuevo, la que vuelve. Porque el problema no es el texto, el problema no es escribir sino lo que se escribe, quiénes somos cuando escribimos. Lo solos que estamos ante una voz que ya hemos escuchado tantas veces, mucho tiempo atrás.

Para mí nada se libera escribiendo, no se deja un sentimiento en la página y se queda. Te lo llevas contigo. Escribir es hacer visible lo intangible, la fe, la desgracia, el amor. Cuando traduces una realidad, propia o ajena, no te salva de nada, sólo que ahora puedes leerla, pueden saberla otros, pero el punto y final no alivia. Aun así, la respuesta es obvia: escribir. Porque lo que sea que pasa, sale de adentro y toma forma para ver quién es, cuánto mide y a quiénes nos abarca.

Ahí confirmo el arrebato de las pasiones. Incluso sabiéndome condenada y sin alivio, no pongo resistencia. Es mi respuesta inmediata, siempre vuelvo a escribir.



Paola Soto.Periodista, venezolana, autora de Mal abrigada (Ed. Peces de ciudad). Practica la constancia tecleando en Paw de limón, y en Por primera vez jugando con la poesía y la narrativa, para dar con la verdad de las historias. Notas de Paola