Facundo Ramírez: "La realización artística es un pretexto del artista para decir algo"

Facundo Ramírez

Facundo Ramírez, artista polifonista - actor, director, músico- hoy está a cargo de la dirección, adaptación y puesta en escena, como así también de la interpretación de un papel preponderante, de la obra "Amarillo" de Carlos Somigliano, en el teatro Celcit.

- ¿Por qué elegiste "Amarillo" de Carlos Somigliana?

- Yo iba a hacer “Amarillo” antes que “El asesino del sueño” que fue una versión de Macbeth de Shakespeare. Me convocaron para hacerla y hacía el mismo personaje que ahora interpreto. Eso me permite de alguna manera, ahora desde lo actoral, disfrutarlo, porque me resulta un lugar cómodo, aunque esto no quiere decir que no tenga dificultades ya que el papel de Claudio Valerio es complejo. Después, cosas que pasan, nos ganaron de mano y se estrenó con otra compañía en el Teatro del Pueblo. Ya la había elegido antes porque es un clásico y además considero que es la primera tragedia política escrita argentina, la que lamentablemente tiene una actualidad que persiste, aquí en nuestro país y en todo el mundo, pero en Argentina especialmente. “Amarillo” es un desafío porque es más difícil de realizar que “El asesino del sueño”, hay una tensión constante entre lo trágico y lo dramático que no termina de definirse; en cambio, en "El asesino del sueño", al revés de lo que uno puede pensar de antemano, cuando uno encuentra el mecanismo interno del texto, la obra se desliza sola. Si bien había 18 personajes y en "Amarillo" 12, la dificultad que presenta "Amarillo" es mayor y desde la dirección es sumamente atractiva: un reto.

- ¿En qué consiste el trabajo de adaptación de una obra de teatro? ¿Qué cosas tenés en cuenta a la hora de “apropiarte “de un texto?

- En principio me centro en el lenguaje, intento que este sea neutro. Para eso trato de suprimir todos los “tu” posibles y de esa manera hacer mas imparcial el texto. Despojo el texto del modo antiguo (“vosotros”, “tenéis”, etc.). Después lo fundamental es no enamorarse: esto implica tomar una cierta distancia, aunque uno ame el texto, para poder cortar cuando se necesite. En ese sentido yo no tengo problema: si tengo que cortar algo lo corto para ganar fluidez. En “El Asesino del sueño”, por ejemplo, suprimí personajes al final y nadie se dio cuenta, la estructura dramática quedo intacta.

- Dirigiste tres obras de teatro: en el 2010 "La paz del hogar" de Guy de Mauppasant, en 2015 "El asesino del sueño" de Shakespeare (Macbeth) y ahora en el 2017 "Amarillo" de Carlos Somigliana. ¿Qué tienen en común estas obras para que las hayas elegido? ¿Son postas de un recorrido desde la dirección?

- Sin duda las elegí porque son clásicos y como tales tienen un alto contenido y valor poético. Crecí y me formé en un ambiente con música clásica, mis inicios como artista están vinculados a eso. No podría o no me imagino haciendo otra cosa que no sea un clásico. Nunca hice nada que no quisiera y no me gustara.

- ¿Desde lo temático coincidirías si alguien dijese que esencialmente estas obras hablan de “el canibalismo humano” y el conflicto de “ser y el deber ser”?

- En parte podríamos decir que haciendo una condensación, son dos grandes temas que atraviesan a estas obras. Agregaría en el caso de "La Paz en el hogar" el tema de la pulsión sexual como tema central que puede asociarse a esto muy shaskespereano del “Ser y no ser”.

- Después de "La paz en el hogar" se advierte un salto, comenzaste a atravesar las obras desde varios flancos, no solamente adaptas y dirigís, sino que actúas y te involucras en la escenografía y el vestuario sin dejar de tener en cuenta que también tomas las riendas desde la producción ¿Por qué?

- Es verdad a partir de "El asesino del sueño" empiezo a actuar además de dirigir. Primero porque es una obra que amo profundamente y segundo quería actuarla y la realidad es que en ese momento no sabía si alguien me iba a llamar para hacerla y decidí no perderme esa oportunidad. El involucrarme en otras áreas tiene que ver con que, a la hora de seleccionar una obra, tengo una idea muy precisa de lo que quiero decir y cómo hacerlo: eso es la dirección. No olvidemos que la realización artística (cualquiera que esta fuera) es un pretexto del artista para decir algo. En este sentido si bien hay escenógrafos, vestuaristas, iluminadores, un equipo de sonido y música, es difícil que todos ellos puedan captar esa idea que tengo, si yo no la rodeo en todos sus aspectos, porque todo es importante, hasta los detalles menores. Es más, para esta obra en particular, cuando llegó Pía Drugeri (la vestuarista) a mi casa, yo tenía hecho cincuenta dibujos de lo que me imaginaba necesario para la personificación de los patricios, de los ciudadanos, de Graco, de todos. Yo dibujo horrible pero Pía que es una genia total, interpretó a dónde quería ir con mis bocetos de vestuario, qué quería decir y lo materializó perfectamente. Porque el vestuario como la escenografía, la música, el sonido y los efectos son un lenguaje propio que también hay que saber expresar.

- ¿Te referís por ejemplo a ciertos detalles en el vestuario como la utilización de guantes y otros elementos?

- Exacto. Yo quería en principio instalar la idea de circo y además de circo romano. Por eso de las jaulas no salen animales como sí ocurría en el Coliseo, sino que quien lo hace es la plebe, los hombres comunes, y no lo hacen de cualquier manera: se arrastran. El tema de los guantes y otros elementos del vestuario como así también de la escenografía, el sonido, la música y efectos son una decisión totalmente deliberada y apuntan sin dudas a decir algo más allá del texto pero que va en el mismo sentido. En particular los guantes es un elemento que hace a la diferencia de clases, porque no olvidemos que "Amarillo" es una tragedia política: un drama de la lucha de clases.

- Elegir obras que ya han sido representadas ¿es una cuestión que tiene que ver con un desafío personal, una necesidad de perfilar tu propia mirada o voz? ¿O tiene que ver con una intencionalidad que apunta al espectador y de alguna manera sacudir su memoria ofreciéndole otro lugar desde donde es posible mirar?

- Creo que tiene que ver más con mi relación con la música. Como músico por ahí te formas con obras clásicas de otros autores que produjeron hace 800 años atrás y eso te obliga a interpretar, es algo que llevo incorporado. De todas maneras, cada interpretación es diferente a la otra, pero en todas sin lugar a dudas quien ejecuta tiene que captar la esencia de la obra, si eso no sucede, eso que oímos o vemos, no es interpretación, es otra cosa. También juega un interés propio de ir para atrás en el tiempo, para ofrecer conocimiento a las nuevas generaciones de obras, ya sean musicales o teatrales. Yo he recorrido el país de punta a punta interpretando obras de mi viejo como “Dorotea la Cautiva” porque hay generaciones que no saben de su existencia y menos que haya sido escrita por mi viejo.

- Pienso en la historia de "Amarillo", que es la de Cayo Graco, y entre otros temas (de la esfera de lo privado) tiene que ver con cierta carga que a él lo define: su linaje, su apellido. Al parecer hay un camino marcado en Cayo que de alguna manera impide imaginarlo como otra cosa. ¿A Facundo Ramírez le pasa o le pasó lo mismo? ¿Te imaginas haciendo otra cosa que no es lo que haces hoy?

- La verdad es que no me imagino haciendo algo muy diferente de lo que estoy haciendo ahora. Me siento en el momento más prolífero de mi vida. Sé muy bien a donde voy y lo que quiero decir, estoy muy focalizado en eso. No quiere decir que antes no lo supiera, pero estaba más disperso. Tengo la misma pasión que a los veinte y me siento con la potencia que tenía a los quince años. Tengo en mente varios proyectos, pero es difícil en un país que no colabora para el desarrollo artístico. Argentina se caracteriza por una contradicción: por un lado, expulsa a los artistas y a la vez es generadora de infinidad de talentos en la música, la actuación, la pintura, la danza, la literatura. Esta antítesis es casi ancestral en nuestra historia. Esto no comenzó ahora. Con solo ver el trazado original de la red ferroviaria uno se da cuenta, que, en su origen, todo estuvo pensado para que todo se expulse. Todo termina y se concentra en Buenos Aires para finalmente irse.

- ¿Pensas que el arte es inocente?

- No, definitivamente no. El arte tiene que ser una patada en los huevos. El arte tiene que molestar, interpelar, tiene que hacernos pensar. El teatro es un hecho político en la medida que es transformador de la realidad, no solamente desde la actuación sino en su destinatario que es el público. Si el teatro no sacude al espectador no sirve. El teatro no es el lugar para ir a hacer la digestión. Me parece por esto, que es importante que la gente venga a ver a "Amarillo", no por una cuestión de vanidad, sino porque es una invitación a preguntarse: ¿qué podemos hacer para que esto que pasó hace ciento cincuenta años antes de Cristo, y que también nos pasa ahora a nosotros, deje de pasar? Es una obra y una apuesta para que el espectador deje de ser un simple testigo de una realidad y se comprometa a preguntarse en qué la puede modificar.


Cortito y al pie


- Un color que represente tu infancia.

- Verde inglés.

- Una canción que defina el segundo anterior a entrar a escena.

- Como la cigarra.

- Un lugar en el mundo al cual quisieras regresar todos los años si pudieras.

- Brasil, una playa cerca de San Pablo.

- Hay una guerra bacteriológica y te ofrecen un refugio, allí te permiten ingresar con:

- Un libro: Obras completas de Shakespeare.

Una calle de Buenos Aires: “Humberto 1°” dónde vivo, pero también “Sucre” donde estaba la casa de mi infancia.

Una foto: Una donde están mis hermanas.

- ¿La vida es bella?

- No

- Una palabra que no te guste.

- No

- ¿Qué te puede?

- La bondad

- ¿El tren pasa solo una vez?

- El tren pasa siempre y pasa todos los días.

- ¿Qué película viste varias veces?

- Fanny y Alexander como 24 veces.

- Cuando viajas ¿preferís una brújula o un mapa?

- Ninguno de los dos, porque siempre viajo con buena compañía que sí lleva mapa y brújula.

Corina Vanda Materazzi.Nació en noviembre de 1968 en CABA pero la mayoría de su vida se desarrolló en el Conurbano. Escribe desde que empezó a leer, dice que ambas cosas son como viajar. Como autora reconoce que es un trayecto con postas y que no tiene contrato de exclusividad con ningún destino final. Como lectora se abraza y se deja llevar, como con el tango.A fines de 2015 editó con Utopía HUELLAS y en mayo de este año con Peces de Ciudad VOZ EN OFF, un libro de cuentos, algunos de los cuales obtuvieron menciones en diferentes concursos. Participó de algunas antologías de narrativa y algunas Revistas Digitales como: Kundra, El Narratorio y Kunst.En España colabora con sus textos en un Periódico de Literatura de habla hispana: Periódico Irreventes.Tiene un Blog: Bárbaramente Fea donde están algunos de sus textos. No se imagina la vida sin: Hijos, libros, perfumes, sombreros y buen vino. Notas de Corina