Te daría el mundo - Jandy Nelson

Te daría el mundo


Noah y su hermana melliza Jude son inseparables. El solitario Noah dibuja sin parar, y se enamoró en secreto de su enigmático vecino. La atrevida Jude salta desde altísimos acantilados, lleva los labios rojos y tiene muchos amigos.

Pero, tres años más tarde, los hermanos ya no se hablan. Algo sucedió entre ellos. algo pasó y cada uno reaccionó de forma diferente... Hasta que Jude conoce a un chico lindo, frágil y arrogante... y a alguien más, una nueva fuerza en su vida todavía más impredecible. Estas dos personas están ligadas a su pasado de manera inevitable.

Los primeros años de esta historia los cuenta Noah; los últimos, Jude. Lo que ninguno comprende es que sólo conocen la mitad de la historia y que, si pudieran compartirla, tendrían una oportunidad real de regalarse el mundo que perdieron. Y volver a empezar.

Te daría el mundo nos presenta a un par de mellizos, Noah y Jude, la prueba viviente de que los mellizos/gemelos no siempre son iguales. Por un lado tenemos a Noah: tímido, no habla con nadie, y prefiere pasarse los fines de semana en su cuarto dibujando. (Dato curioso: Está constantemente dibujando en su mente. Cada momento que le parece que estaría bueno para retratar, ya sea bueno/malo/triste/vergonzoso/etcétera, de la nada es un cuadro en su cabeza.) Él nos cuenta los primeros años de la historia, que es cuando los mellizos tenían entre trece y catorce años. Y, por el otro, tenemos a Jude: extrovertida, ama salir, tiene un millón de amigos, desafía a su madre constantemente y reta a sus amigas a ver quién besa más chicos en una noche. Ella nos contará su historia tres años después de la de Noah, cuando ambos están en plena adolescencia.

Estos dos hermanos, por más distintos que fuesen, eran inseparables. Nunca podías tener a uno sin el otro. Pero algo pasa, y ambos reaccionan de maneras completamente distintas, logrando que ya casi ni se hablen. Cada uno se encierra en su propia burbuja, y culpa al otro de que las cosas estén cómo estén. Pero, ¿qué pasaría si supiesen la otra parte de la historia? A lo mejor, si hablasen, podrían ver cuán equivocados estaban ambos, y lo mucho que los lastimó estar tanto tiempo separados.

"Conocer a tu alma gemela se parece a entrar en una casa que conoces bien; reconocerás los muebles, los cuadros de la pared, los libros de los estantes, el contenido de los cajones. Podrías encontrar el camino a ciegas, de ser necesario."

Este libro es, más que nada, sobre la familia. Sobre su importancia, sobre cómo hay que cuidar y valorar a nuestros seres queridos, porque son lo que va a estar ahí cuando nadie más esté. Pero no sólo de la familia de sangre, sino también sobre la que vamos construyendo nosotros a lo largo de nuestras vidas; la gente que vamos conociendo y, de un momento a otro, se vuelven como el tío/padre/hermano/primo/pariente que nunca tuvimos.

"-Tu hermana dice que eres una especie de genio. A lo mejor te dejo que me dibujes alguna vez. Brian se cruza de brazos. -Ah, no. Tú serías la afortunada si Noah te deja posar para él. Crezco veinte mil metros."

La pluma de Nelson me pareció fantástica. Es la primera vez que leo algo suyo, y espero que no sea la última, porque su forma de escribir me pareció tan fresca y natural; tiene un poder especial para transmitir lo que sienten sus personajes, por qué lo sienten, por qué hacen lo que hacen. Te envuelve y logra meterte en la historia sin muchas complicaciones. Y todo, pero todo lo que sucede, cada personaje, cada detalle, está justificado. No hay nada que se le escape, ningún cabo por resolver, nada que haya sido tirado al azar; todo está conectado, pasado, presente, futuro.

Una historia de suspenso que atrapa, de sencilla lectura, aunque no tan sencilla interpretación si uno busca un poco más allá, es lo que nos trae Manou Fuentes en esta novela, su gran debut literario.

El romance no es lo más importante de la historia ni de cerca, pero lo poco que se presenta es completamente adorable. Lo que sucede con ambas relaciones me ha fascinado, y creo que estuvieron muy bien construidas. No se Te daría el mundo es una novela absolutamente mágica. Es maravillosa en mil sentidos; tiene una gran enseñanza camuflada entre sus capítulos, una que si descubrís a tiempo te quedará resonando en tu cabeza por un rato. Es una novela dulce, con sus toques de desgracia y miseria. De los mejores libros juveniles que leí en mi vida: de esos que te dejan pensando “sí. Libros como este son unas de las tantas razones por las que leo.” abusa de ellas, pero tampoco es que están puestas porque sí o para volver la historia un poco chiclosa. Ambas ayudan a los personajes a crecer y a darse cuenta de sus errores, madurar y cambiar.

Te daría el mundo es una novela absolutamente mágica. Es maravillosa en mil sentidos; tiene una gran enseñanza camuflada entre sus capítulos, una que si descubrís a tiempo te quedará resonando en tu cabeza por un rato. Es una novela dulce, con sus toques de desgracia y miseria. De los mejores libros juveniles que leí en mi vida: de esos que te dejan pensando “sí. Libros como este son unas de las tantas razones por las que leo.”

"-Te quiero -le digo, aunque suena como Ey. -Con locura - me responde, pero suena como Qué tal."